Con la crisis aún erosionando los índices de producción y de empleo de las Islas, el estrés laboral se ha convertido en uno de sus incómodos ingredientes, copando hasta el 60 por ciento de las bajas laborales en el Archipiélago.
En este sentido, la reducción de las estructuras empresariales —en las cuales se han llevado despidos masivos—, conjugado con el mantenimiento de los niveles de rendimiento anteriores al nuevo «Crash de 2008» han multiplicado de manera exponencial este trastorno que incluso irrumpe, de manera más llamativa si cabe, en este...