Los hechos ocurrieron durante las obras de urbanización de una zona de Torrox, conocida como el Peñoncillo. El trabajador, de 35 años, se encontraba dentro de una zanja nivelando el terreno cuando se produjo un ahuecamiento de un lateral del talud vertical, lo que provocó el desprendimiento de rocas y grandes piedras, que le golpearon fuertemente en la cabeza y le dejaron sepultado. El trabajador sufrió traumatismo craneoencefálico severo y shock traumático, lo que le ocasionó inmediatamente la muerte.
La víctima, así como otros operarios, trabajaban en la zanja abierta en una zona que no había sido revisada, pese a que en días anteriores se habían registrado importantes lluvias . A pesar de las precipitaciones caídas, los responsables de la obra «permitieron», según el fiscal, que los operarios realizaran sus tareas en la zanja sin revisar el terreno.
Sin formación
La acusación pública añade además que se descuidó el cumplimiento cuidadoso de las obligaciones incluidas en el plan de seguridad y, aunque se contemplaban los riesgos por desplome, no se introdujeron las acciones concretas que debían realizarse. Agrega que el fallecido, que llevaba poco tiempo contratado, «no había recibido formación sobre los riesgos en su puesto de trabajo».
Fuente: diariosur.es
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